Cómo apuntar una lectura de tarot para revisarla después

Un cuaderno y diez minutos al salir de la consulta. Con eso basta para saber, meses después, qué te dijeron de verdad y qué recuerdas que te dijeron, que no suele ser lo mismo.
La memoria es generosa con las lecturas de tarot. Redondea lo que se dijo, olvida lo que no encajó y ajusta las frases vagas a lo que pasó luego. No hay que culparse por ello. Pero si quieres saber cuánto «acierta» alguien, necesitas algo más fiable que el recuerdo.
Lo que hay que escribir
Hazlo en cuanto termines. El mismo día. Si fue por teléfono o por chat, mejor aún: puedes copiar las frases tal cual.
- La fecha y la pregunta que hiciste, con tus palabras.
- Las cartas que salieron, si te las dijeron.
- Las frases importantes, lo más literales posible. «Habrá un cambio en el trabajo» no es lo mismo que «te van a ascender antes del verano».
- Lo que contaste tú. Esta parte se olvida siempre y es clave para luego.
Separar tres tipos de frase
Con el texto delante, marca cada frase de la lectura en uno de estos grupos.
Descripciones. Lo que te dijeron de cómo estás ahora. «Llevas tiempo cargando con mucho.» Estas casi siempre «aciertan», y ya sabes por qué: tú mismo diste pistas, y son frases que le valen a mucha gente.
Consejos. «Deberías hablar con tu hermana.» No se pueden acertar ni fallar. Pueden ser buenos o malos, y eso lo decides tú.
Predicciones. Lo que va a pasar. Solo estas se pueden comprobar, y solo si son concretas. «Algo se mueve en tu vida» no cuenta. «Antes de Navidad cambiarás de casa», sí.
Lo normal es que salgan muchas descripciones, algunos consejos y muy pocas predicciones comprobables. Ese reparto ya dice bastante, porque una lectura puede sonar muy certera de principio a fin y no dejar casi nada que se pueda comprobar cuando pasan los meses.
Volver a leerlo
Ponte un recordatorio para dentro de tres o seis meses. Abre el cuaderno y repasa solo las predicciones concretas. ¿Pasó? ¿No pasó? ¿Pasó algo parecido que te tienta contar como acierto?
Esa última pregunta es la importante. Si te dijeron «un viaje por trabajo» y lo que hubo fue una visita a tu madre, apúntalo como fallo. Si lo cuentas como acierto, el cuaderno ya no sirve.
Lo que vas a encontrar
Lo habitual es encontrar muy pocas predicciones que se puedan comprobar, y que de esas unas se cumplan y otras no, sin que la tarotista tenga más mano para unas que para otras. Eso no quiere decir que la lectura no valiera nada: puede que te ayudara a pensar, que el consejo fuera bueno o que simplemente lo pasaras bien.
Sí sirve para algo muy práctico. La próxima vez que alguien te asegure que acierta siempre, tendrás tus propias notas para responder.
Una señal que el cuaderno deja ver
Compara también cómo reaccionó la tarotista cuando algo no te encajaba, si lo dijiste en la consulta. Quien lee con honestidad suele aceptarlo y seguir. Quien insiste en que «ya lo verás» o cambia el sentido de la carta hasta que encaje está protegiendo su porcentaje de aciertos. Tu cuaderno lo deja por escrito.