Tarot con aciertos

Tarot con aciertos: qué quiere decir acertar en una lectura

Tres cartas de tarot boca abajo, con el reverso verde, sobre una mesa de madera clara junto a una taza de café y unas gafas

Si buscas un tarot que acierte siempre, lo primero que tienes que saber es que no existe. Y lo segundo, que quien te lo promete acaba de decirte, sin querer, que no te conviene.

El tarot es una baraja de 78 cartas con dibujos. Sirve para jugar, para pensar y para hablar de uno mismo con una excusa. Nadie ha demostrado nunca que sirva para saber lo que va a pasar, y quien lee las cartas con seriedad suele ser el primero en decirlo.

Aun así, mucha gente sale de una lectura con la sensación de que «le han acertado». Esa sensación es real. Lo interesante es de dónde viene.

Lo que la gente llama acertar

Cuando alguien dice que una tarotista acertó, casi nunca habla de una predicción cumplida con fecha y lugar. Habla de que le describió bien un momento de su vida, de que puso palabras a algo que ya rondaba. «Me dijo que estaba cansada de cargar con todo», por ejemplo.

Eso puede pasar sin ningún poder especial. Una buena lectora escucha, observa y tiene experiencia con personas. Y las frases que se dicen sobre una carta suelen ser lo bastante abiertas como para que cada cual encaje en ellas su propia historia. Lo explicamos con más calma en por qué ningún tarot acierta siempre.

El que promete acertar

Aquí está la parte práctica. Las frases del tipo «acierto garantizado», «100 % de aciertos» o «te digo la fecha exacta» son la primera señal de que alguien quiere venderte algo y no leerte las cartas.

Una tarotista seria no promete resultados, porque sabe que no puede. Te dirá qué ve en la tirada, te preguntará si te resuena y aceptará un «no, eso no me encaja» sin retorcerlo.

Fíjate en esa última parte. El charlatán nunca falla: si algo no cuadra, lo reinterpreta hasta que cuadre, o te dice que «ya lo verás». Así cualquiera tiene un cien por cien.

Qué sí se puede esperar

De una lectura bien hecha puedes llevarte una conversación tranquila sobre algo que te preocupa, una forma distinta de mirarlo y, a veces, una pregunta que no te habías hecho. Nada más. Y no es poco, si se va con esa idea.

Lo que no deberías llevarte es una decisión tomada sobre tu salud, tu dinero o tu pareja. Para eso hay médicos, asesores y conversaciones de verdad con la gente implicada.

Una forma de comprobarlo tú

Si quieres saber cuánto «acierta» una lectura, apúntala. Lo que te dijeron, con las palabras exactas, y la fecha. Al cabo de unos meses, léelo en frío. Es el mejor antídoto que conocemos contra la memoria selectiva, que recuerda lo que encajó y olvida el resto. Tienes el método en cómo apuntar una lectura para revisarla después.

Para leer con calma